La mayoría de las empresas que participan en licitaciones tratan la fianza como el último paso del proceso: se adjudican o están a punto de ofertar, y solo en ese momento buscan quién se la emite y a qué costo. Este enfoque genera urgencia operativa, presión innecesaria y, lo que es más grave, decisiones financieras mal estructuradas.
El costo de la fianza afecta directamente el margen del proyecto. Si no se conoce antes de estructurar la oferta, se está cotizando sin conocer el costo real, y eso impacta el EBITDA y la rentabilidad del negocio.
Si el costo de la fianza no se incorpora en la propuesta económica desde el principio, el proyecto ya arrancó con un margen menor al esperado. Cotizar sin conocer ese costo es tomar una decisión financiera con información incompleta.
Si el costo de la fianza no se incorpora en la propuesta económica desde el principio, el proyecto ya arrancó con un margen menor al esperado. Cotizar sin conocer ese costo es tomar una decisión financiera con información incompleta.
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